viernes, 11 de abril de 2014

Troppo vero


El dinero es poco.

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Uno de los motivos para comprar también novedades reside en que del torrente salen libros buenos. Si se acierta, algunos de éstos, aunque difícilmente lleguen luego a clásicos, pueden intercambiarse en préstamo con los amigos por dos, incluso tres (otras) novedades que uno sabe a ciencia cierta que no comprará -que no puede ni debe comprar- pero quiere leer.

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Soñé con Umbral hace unos días, aunque apenas lo he leído; a veces, en la última página de El Mundo, en los noventa... Lo vi muy vivo, pero viejo, arrugado, casi podrida la piel blanca de la cara, llena de manchas, surcos y pústulas brillantes. Fumaba, bebía y hablaba sin cesar. Su voz sonaba queda. Caminando de un sitio a otro, bajo las altas ramas y sentados en salones inundados de humo y luz amarilla, embutido en su abrigo marrón, levantaba un bastón negro, señalando callejones y paredes, roja la bufanda, con los gruesos lentes de montura de nácar delante de sus ojos risueños. Tan apagada la voz que no le oí, no sé qué dijo.

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La vanidad hegeliana de nuestra época es fruto de una lógica y feroz autocrítica, contraria a las evidentes injusticias, y, sin embargo, socialmente reprimida, de manera que casi siempre actúa de manera inconsciente.   




martes, 8 de abril de 2014

El experimento de Alberto Olmos

   Me parece muy valiente lo que ha hecho Alberto Olmos con su web: www.malherido.com
   Acabo de hacerme lector por un año, por 5€.
   Ojalá le vaya bien. Y que siga escribiendo y publicando también los libros en papel. Que pueda leer y comprar más libros. Ahora anda leyendo a Roth (Joseph), y a Chateaubriand; hace poco, a Quevedo. Supongo que sigue con Conrad y Bernhard. En fin, un placer. Quién pudiera. Comprometerse a dar algo que leer a diario y raudo cumplirlo. Y que a sus lectores nos guste. Trapiello hizo algo similar, conjeturo que otros. Me pregunto si no debería proliferar la idea. Parece un modo excelente de afrontar la escritura cuando se quiere ganar dinero con ella de una forma honesta.
   No contaré toda la historia, porque es inverosímil. En resumen. Ni siquiera he leído la mayoría de sus libros. Tengo mucho interés en Alabanza, recién publicada en Random House, pero del resto sólo he leído tres. A bordo del naufragio, su opera prima*, es una de las novelas españolas que más íntimamente he agradecido. Describía el ambiente de esos años con desesperación y, sin embargo, lucidez, ternura, amor de la tierra y las palabras. Mostrando esta sordidez que hoy por suerte ya muchos parece que perciben, aunque ser conscientes de la tiranía no sirva para derrocarla.** 
   A bordo del naufragio hablaba de eso a su manera. Filosofaba. Me recordó a Claudio Rodríguez, mucho. La leí como un poema, con una constante impresión de belleza. 
   Luego he leído Trenes hacia Tokio y Ejército Enemigo, encantado también, a pesar de que eché de menos aquella ingenuidad. Son novelas bastante menos entusiastas. Pero es lógico que los años impidan mantener aquellas dosis de ingenuidad.  
   Me gustan sus blogs. Leo a Olmos porque me gusta cómo escribe. Esa lengua rica y ágil, expresa una actitud ética ante el mundo, sin miedo a opinar de aquello que conoce. Abre realidad y representación y escribe, trabaja, hace lo que quiere, cumple su vocación. Me alegra mucho este experimento suyo, con él me llegan ecos de lo que sentí leyendo su primera novela. Que sea por muchos años.
   ¡Salud y Libertad! 

   www.malherido.com


* Perdona, Alb, es cierto.
** Un tipo como Gallardón, ministro de justicia, que, el año pasado, a propósito de la ley de tasas judiciales, dijo: "gobernar es repartir dolor", es un tirano. Todavía no sabemos vivir, al menos en lo político. Es nuestra responsabilidad crear una herramienta que permita la paz, las relaciones voluntarias de buena fe y el resarcimiento de los daños, y, por contra, la actual situación actúa de modo absolutamente opuesto: los corruptos explotan y someten con su monstruosa legislación a la inmensa y lábil mayoría, entre la que moverse motu proprio resulta peligroso.